viernes, 11 de marzo de 2022

Que se haga la paz

Aunque mi infancia la pasé entre el campo y la ciudad, tengo mejores recuerdos de mis días con mi abuela, mi nana Toña. Recuerdo que algunas tardes se sentaba en su poltrona, en el corredor, mirando al otro lado de la calle, con la mirada perdida al infinito. A veces solo, a veces acompañada por doña Panchita, quien vivía cruzando la calle y a quien El Gato, su hijo, mató en un arranque de ira -aquí la memoria me falla porque no sé si recuerdo la nota del periódico o el chismerío de las vecinas, esas pláticas que escuché de niño mientras esperaba en la fila de las tortillas o al ir a comprar leche-
En mi cabeza romántica, mi nana se sentaba a ver el universo pasar frente a sus ojos, como diosa omnipotente, mientras bebía sorbos de café y daba un toque a sus Delicados. Hoy deseo que todos encontremos un punto del universo desde dónde mirar hacia afuera, alrededor y dentro, que encontremos la paz interior que refleje el orden caótico que nos refleja el cosmos. Que se haga la paz.

Jarrito

Jarrito de Barro

 "Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar" Ella tiene la piel morena, los ojos grandes, grande la sonrisa, el cabello largo y...