jueves, 28 de octubre de 2021

Luna azul

Allá,
arriba, 
canta la luna,
"luna, lunera, cascabelera"
canta de noche, de día se inquieta,
y luego, de pronto, la noche se cierra
y canta de nuevo "cascabelera"

Yo canto contigo
y sin ti, por ti.
Yo canto en silencio,
y escribo, de ti.

Allá arriba, canta la luna,
las dos, las tres, las cuatro,
allá arriba, la noche se desliza,
porque no cae, como las estrellas.

Allá arriba, donde te veo,
la luna me confiesa que, de noche,
atraviesa con sus rayos tu ventana,
e igual que yo, se inclina ante tu frente,
e igual que yo, en silencio te besa.

viernes, 22 de octubre de 2021

Como llegué

Cuando llegué aquí solo tenía mi respiración, un latido veloz, unos pulmones nuevecitos para estrenar y un hambre espantosa. Tal vez sentí frío y una sensación de haber sido cortado definitivamente de algo más grande, descluído -palabra que no existe pero que no es tan fuerte como excluído-

Poco a poco fui vistiendo trajes de emperador de distintos tipos, algunos con caducidad, como el traje de niño y el de adolescente, y el de adulto y el de soltero... y fui perdiéndome irremisiblemente en la inercia del mundo real, que resulta más virtual cada día.

Algún día podré vivir desnudo de todo eso. Espero llegar al día de mi muerte desnudo de todo lo que no soy, simplemente SER





Solo, solo, solo

 


Estoy en una playa distinta, distante,
bajo soles tibios,
bajo nubes turbias,
con un remolino de pensamientos,
con un marasmo de emociones.
Solo, solo, solo.
Conectado al pulso del universo,
que no conspira, ni nada a mi favor,
ni en mi contra, para ser honesto,
simplemente es como un caldo de cultivo,
y yo una bacteria avariciosa de vida:
busco más vida en la vida,
más amor en el amor,
más alegría en la alegría...
y estoy siempre insatisfecho,
porque lo que quiero no existe.
Bajo los besos de la mujer amada
se dibujan sombras de kilómetros,
una ausencia prolongada durante eones,
para hacerme saber,
para hacerme sentir,
que la mente no es el camino,
tampoco el amor porque, según dijo:
El amor no es suficiente
Solo, solo, solo,
escribo solo para compartir
en muros públicos de terminales de viajes,
aquí donde la gente toma un respiro para continuar,
donde decide rendirse a la inercia del trajín diario,
aquí donde lo más triunfal de la existencia
es el latido, el tomarse de la mano,
el darse un beso apasionado
y hacer el amor con hambre del cuerpo ajeno.
Solo, solo, solo,
me dedico a ser yo,
y voy perdiendo...


Virtual vivir




Uno frente al otro, como en un principio, ahora y siempre, dejando el aliento y la mirada en esos besos que le robamos a la noche, en esas caricias que nos arrebatamos, a veces con violencia. Nos miramos y nos encontramos con profundidad y fe, para soltarnos más tarde, para encontrarnos de nuevo... o chocar en otra parte. Así de breves, alterables, frágiles. Así de eternos



 

jueves, 21 de octubre de 2021

Apaga la luz

Se apaga la luz,
silenciosa,
se apaga,
muere.

Luego la noche,
son de caderas,
se enciende poco a poco,
rápido y lento,
y luego
decae.

Pero no todas las noches
se acuestan de la misma forma;
pero no todas las estrellas
salen en el mismo orden;
pues contrario al sentido del orden,
el corazón humano sigue sus propios impulsos,
y yo, humano y todo,
sólo sigo el sonido de tu voz,
el sabor de tus labios,
y tus labios
y tú.

lunes, 18 de octubre de 2021

ST & ST

 


Un día entre los días coincidimos en la vida, en la música, en el café y cantamos, pues.

domingo, 17 de octubre de 2021

Jarrito de Barro



 "Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar"

Ella tiene la piel morena, los ojos grandes, grande la sonrisa, el cabello largo y rebelde, como gatuños enredados en sí mismos, esas plantas que, desprendidas de la tierra, recorren las planicies desérticas del Norte de México, "rodadoras" les dicen.

Si resulta que mi hablar de otros es en realidad un hablar de mí, aquí va la exposición más íntima de mi corazón, hablando precisamente de ella, la persona que más me fascina y la que más me intriga y desespera con sus actos contradictorios. Hablar de ella, entonces, es hablar de mí. Hablemos de mí, sólo para variar.

He llegado de milagro a este punto de mi vida. Nací. Crecí entre muchos hermanos, con todas las oportunidades de desarrollo de creatividad que las carencias económicas dan. Aprendí a hacer mandados y leer y contar desde muy chico, para ir de casa en casa de las vecinas preguntando quién necesitaba que le trajera algo de la tienda, sobre todo las tortillas.

Crecí observando cómo algunas personas se encuentran con otras, como si un lazo mágico las uniera. Se buscan, se tratan, se enamoran y se pierden a sí mismas en un enlace alquímico de reacciones imprevistas. El amor, en tanto abismo, es inmenso, y sus consecuencias son tan amplias como improbables. Y aun así se dan, existen, palpitan.

Vi cómo mis amigos de la secundaria se emparejaban, peleaban, desemparejaban y volvían a emparejar. Yo, me enamoraba de alguna compañera de ojos grandes que, tras algunas semanas siempre terminaba diciéndome que me quería mucho pero como amigos. -En secreto, aquí, sin que nadie lo mire, les diré que la historia sigue siendo la misma ahora que estoy desemparejado-

En mí creció una nostalgia por esa persona de ojos grandes, boca generosa y voluntad dispuesta que me acompañara a vivir mis días. Como dice Mario, Me gustaría pasar el resto de mis días con alguien  que no me necesite para nada pero me quiera para todo, y el todo de estos días incluye las comidas, litros y litros de café, horas de películas y la rutina de vernos a diario, descubrirnos maníacos con el asunto de dónde sonarse los mocos, de dónde aplastar el tubo de la pasta de dientes, dónde dejar los zapatos, la ropa sucia, los dilemas de a quién le toca sacar hoy la basura, cuando ya hemos construido una rutina para nuestro deleite, nuestros dolores, nuestras bebidas y comidas, nuestra basura -la física y la emocional-

He sido afortunado. La vida me ha puesto en coincidencia con personas maravillosas que me han hecho crecer y entender que no tengo por qué entenderlo todo. Que la justicia, como yo la veo, no va a llegar nunca pero eso no me impide seguir viviendo el principio ético de dejar que cada uno decida lo que quiere creer de mí o vivir y compartir conmigo.

Tengo la suerte de amar profundamente a las personas que amo: mi familia, mis amigos y ya, la lista no es muy larga, pero el sentimiento es profundo y emana como de una fuente inagotable, porque he entendido que el amor no es un producto del corazón sino que UNO ES AMOR 

¿Será que algún día este sentimiento sea correspondido? No importa, no lo podemos saber, depende de otras voluntades no de la mía. ¿Será que algún día la persona cuya presencia mis latidos requieren se de cuenta de ello y venga a mi lado? No importa, no lo podemos saber, depende de su voluntad. ¿Es un desperdicio de amor amar sin correspondencia? Claro que no. A diferencia de otras actividades humanas, el amor no se da para obtener beneficio alguno. 

Siguiendo el ejemplo de los dioses, que son dioses por sí mismos con independencia de la conciencia humana y su consecuente veneración, el ideal del comportamiento humano es la imitación de ese dios que da y da y da y da desde una fuente inagotable del Ser -De un Yo Interior o un Yo Superior de energía divina- Uno podría dar sin vaciar el amor interior porque uno es amor, por desgracia, nuestra humanidad requiere reciprocidad, exige respuesta, pero el Yo Divino es más alto, ancho, profundo y largo que nuestro pequeño yo egoísta. Podemos amar más allá del dolor, del placer y de la complacencia del ego. Podemos amar más allá del olvido. Podemos amar eternamente.





Molino de mar

 




Me mueve desde dentro
el inalienable impulso de la vida,
ese que acompaña a la mirada,
al deseo,
al hambre insaciable de más:
más de tu mirada,
más de tus labios,
más de tu compañía.

Sujeto a ti, sin amarras,
atado a voluntad y de forma inevitable,
transito el mundo asombrado
porque hay nieve, hielo y fuego sobre la misma tierra,
sobre la misma tierra hay arena, mar y flores,
hay árboles, hierba, frutos y sequía,
sobre la misma tierra todo sucede
y también pasa la nada,
desperezándose de la vida misma que la impulsa.

El ir y venir del mar, del corazón,
sigue atándome a una realidad vastísima,
sin perdón, sin olvido, sin disculpas y sin reservas:
la vida sigue siendo una,
a un tiempo silencio y estruendo,
salvaje y delicada,
inicio de todo y final de lo mismo,
quietud en movimiento,
equilibrio dinámico,
impulso potencial,
inercia inerte.

Sufrimiento

Negar la realidad sólo conduce al sufrimiento 

jueves, 14 de octubre de 2021

Un dragón enamora'o


Dragon Resting its Head on the Lap of a Woman by Anton Robert Leinweber, 1912


Un enorme dragón volaba por el cielo,
pasaba las nubes de algodón sin hacer ruido
mientras su piel reptilínea reflejaba la luz del sol.

Una princesa de ojos cafés y pelo negro
hacía ramos de flores en su jardín,
y al ver una sombra sospechosa en el césped,
llamó a gritos al matador de dragones.

Pepe, que ansina se llamaba, llegó ipso facto
a recibir la orden que la princesa ordenaba
-porque las órdenes se ordenan, una primero, luego las otras-
y hacer lo que ella dijera.

Dijo la hermosa: Quiero,
que averigües de inmediato qué se ofrece,
a ese hermoso dragón que anda volando.
Desde luego, dijo Pepe, inso faito.

Y fuése a buscar un instrumento
que hiciése bajar al reptil sospechoso al suelo,
cuál fuera la casualidad caprichosa
que encontrara el carcaj de cupido
y, lanzando sus flechas amorosas,
lo hiciera caer, a los pies de la princesa, de amor rendido.

¡Oscura casualidad!, dijo el dragón, que mi destino,
sea, enamorado, morir de hambre y perdido,
pues lo que había de ser mi cena suculenta,
sea objeto de mi amor, ¡qué desatino!

La princesa, viendo la pena de la bestia,
ofreció su carne morena por el sol,
y arrancándose vestidos y vergüenza
a las fauces del dragón fue y se entregó.

Su carne suculenta era, aun sin cocer,
con un poco de sal sería mejor,
el caso es que esta la historia es,
de fatídico final y real amor.

Pepe, el matador de dragones,
se quedó sin princesa ni dragón,
pues éste al dar cuenta de la niña,
con un hierro candente su corazón atravesó.

Al final, todos muertos, viven,
en la memoria de esta cantador de cuentos,
que no vive sino de amar la presencia,
de los ojos que me leen,
las manos que me tocan,
los labios que me besan,
la hermosa princesa que me ama.

lunes, 11 de octubre de 2021

Renuevos de otoño

Tiembla el verde que emerge en otoño, con el viento frío y la falta de agua, como sabiendo que la vida es breve aunque intensa. El mundo ofrece su dura tierra para crecer y, tal vez, dar fruto. Mientras nos tengamos cerca el mundo puede seguir girando, en la promesa de la vida, en la esperanza de la felicidad . Bonito sábado

domingo, 10 de octubre de 2021

Domingo

Desperté, casi sin quererlo, cuando el sonido de una música escandalosa inundó mi habitación. El aire parecía vibrar tan rápido, tan fuerte, que casi saboreaba el fenómeno sonoro como si fuera un terrón de azúcar, sal y laxante. Aquel sonar invasivo avanzaba, tomando cada centímetro cúbico del aire que respiro. Mis oídos se dolían por el estruendo hasta que finalmente pude inteligir de qué música se trataba: la vecina había puesto su "música para trapear" como fondo para poder gritarle a sus hijos aquello de "Recoge tus juguetes o los voy a echar a la basura" seguido por el ruido de pies descalzos corriendo por toda la casa a intervalos irregulares, las pausas son para levantar juguetes, las carreras, para evitar ser alcanzado por la furia de titanes que una madre haciendo limpieza dominical puede encender. Atrapado entre el sueño incómodo y el ritmo de la cumbia lagunera, mi cuerpo no decidía si dormir, al menos intentarlo, o levantarse a dejar ir lo que el cuerpo no necesita. Al final ganó la prudencia. Me levanté, revisé mis ojeras en el espejo, el cabello desordenado, le sonreí a la imagen del espejo y metí el cuerpo bajo el chorro de agua, no tanto por voluntad propia sino porque quién sabe qué resortes psicológicos escondidos activó mi vecina cuando le gritó a su hijo "Levántate, baquetón, ordena tu cuarto, barre, trapea y ve a lavar los platos" muy, muy dentro de mí sé que, en este preciso instante, el muchacho y yo estamos fregando platos al ritmo de No me arrepiento de este amor. ¡Échele cumbia!

jueves, 7 de octubre de 2021

La Bruja y el Rey

Había una vez
una hermosa bruja
de carita verde
y verdes ojos.

Había también
un hermoso rey
de corazón noble
y pensamientos lujuriosos.

Un día se encontraron
y sus cuerpos se entregaron mutuamente,
con alegría, he de decir,
porque en su tiempo,
no había tiempo que perder
y había mucho amor por entregar.

Así que, felizmente,
se entregaron al amor de sus adentros,
y la cara de la hermosa y verde bruja,
se puso más alegre que en un cuento.

El Rey hacía su tarea con denuedo,
la Bruja apasionada se entregaba
-¿y cuál es el final de todo el cuento?-
que ambos, al final,
muy felices y cansados dormitaban

Jarrito

Jarrito de Barro

 "Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar" Ella tiene la piel morena, los ojos grandes, grande la sonrisa, el cabello largo y...