viernes, 7 de mayo de 2010

Finales

Es cierto eso que dicen, que uno es el último que se entera de los desenlaces o los nudos en la propia historia, porque no se quieren ver o porque uno anda pajareando, muy atento, a otros lados. Con esto anuncio lo que ya se sabía, pero que no me había dado la precaución de notar: las cosas no son como antes, están como siempre.

Son las 2:45 en la mañana del domingo, estoy cansado y muy triste. Realmente triste. Vengo de trabajar en un evento, una boda, en la que los novios disfrutaron de lo lindo del ambiente que se creó entre los invitados y nosotros. Aunque estuve muy atento a lo que estábamos haciendo y por momentos me animaba, no dejé de sentir este peso en el pecho que nada me quita. No es el primer día, ni la primera noche. Debería estar descansando y acá me tengo, pensando, escribiendo, dejando esta pequeña huella.

Lo que me gustó del día de hoy es que nevó... de veras, nevó, plumas grandes y pequeñas, chorros de nieve qué recoger de la calle, de la carrocería del coche. Mis perros andaban felices y se acurrucaban el uno junto a la otra para darse calor. El señor de la cafetería donde suelo comer me dijo: "En Chihuahua tenemos uno de los climas más estables del mundo" "A dió, dije yo, si nunca se sabe cómo va a estar, un día hace un frío quemador, al otro día hace un calorón infernal" "Por eso, me contestó, siempre está de la chingada" No crean que le entendí.

Bien. Me voy a descansar los ojitos y dejar mis pensamientos de lado, ya veremos qué se resuelve durante la noche.

Jarrito

Jarrito de Barro

 "Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar" Ella tiene la piel morena, los ojos grandes, grande la sonrisa, el cabello largo y...