A veces la quietud y la serenidad van de la mano; a veces, es necesario mantener la quietud en medio de situaciones de gran tribulación, cambio, incertidumbre.
Alcanzar un estado de quietud requiere pasar por la maravilla del Silencio, un aliado milenario que concentra nuestros esfuerzos y da sentido a los pensamientos, por más cambiantes y revoloteantes que se presenten en nuestra mente. El silencio domina con suavidad y sin temor alguno. Observa, aprecia, agradece, detalla, magnifica. En el silencio, uno alcanza a sentir su yo interior y conectarse con él. En el silencio uno encuentra la verdadera belleza de todo.
