miércoles, 19 de noviembre de 2025

Desnudo


Un día descubrí que no soy ni mi nombre, ni el aire que respiro, ni lo que vivo, ni lo que siento, ni lo que deseo. Sin embargo, soy. 
Descubrí que me estorba la ropa para ser yo y no me refiero a la tela y los botones, me refiero al vestuario social, el ser Hijo y las expectativas para ese papel; ser amigo, pareja, músico, maestro, esposo, padre con todas las suposiciones implicadas a esos roles. Pero sólo son eso, roles, tareas específicas, no la esencia de lo que soy.
Humano y todo, tengo consciencia de lo infinito, del más allá de la piel, el pensamiento y la emoción. Cuando contemplo, respiro, medito, la confianza en el presente aumenta y el entorno se siente más cercano en tanto que lo vivo más puesto que sé que no lo poseo ni me genera apego. 
Lo mismo sucede con el otro. Amo sin condiciones, amo en libertad, amo para construir, amo para crear, amo para crecer en la conciencia, amo para expandir el alma.
Un día dejaré esta ropa aquí para continuar el viaje más ligero, orbitando la eterna conciencia

miércoles, 5 de noviembre de 2025

De lunas llenas

Todos los micrófonos sirven para amplificar la voz y hacer llegar el mensaje del locutor. A veces, es un mensaje sencillo, directo, poderoso, inspirador en una gran voz, que se esparce en derredor como una explosión imbatible. A veces, la presentación es en una voz pequeña, amable y contundente que sincroniza latidos e inspira voluntades, con la fuerza intrínseca a la semilla que, al abrirse, deja salir la promesa de un futuro árbol en apenas unos milímetros de esperanza 

Si escribo es por eso, si leo es por eso, porque tengo la esperanza de que comunicar belleza nos acerque a pensar bonito, a sentir bonito, a vivir bonito.

Que el amor nos salve y la paz nos alimente la ilusión.

martes, 4 de noviembre de 2025

Solo

Nos vamos consumiendo, de esas maneras invisibles en las que se consume el aroma del alcohol que se deja sin tapar, el éter, el fierro dulce en un ambiente húmedo... los días y sus haceres nos van consumiendo, las tareas rutinarias, las preocupaciones cotidianas, los desaguisados inesperados: todo nos oxida, nos pone en estado de consunción, de eterna deformación, de erosión infinita, hasta que un día, cae la cáscara que nos cubre y revela un interior deteriorado por completo, y nos vamos yendo, paso a pasito, como una casa abadonda, un campo no labrado que el monte ocupa de nuevo como si nunca hubiera sido milpa.

Es de noche, estoy exiliado de las caricias de una dama, siento el frío como si nunca fuera a acabar. Viene el invierno. La luna llena no basta para iluminar toda la oscuridad que me invade.

Bajo el eterno cielo azul, me consumo, igual amando que haciendo silencio.

Lo mismo


Aunque parecemos cosas separadas, somos un solo universo. Es igual el que ríe al que llora, el que ama al que odia, el que hace la guerra al que hace el amor: es el mismo impulso el que nos mueve, el misterio de la vida.

Tú lees, yo escribo, escribo profusamente, todos los días, a todas horas, en el cuaderno, en el móvil, en servilletas que robo al final de las comidas en El Papalote. 

Escribo con sed de capturar un instante preciso, una sensación indefinible, como la de caer en cuenta, de repente, que estás cansado de los maceteros porque has estado apretando los dientes toda la noche. Sería mas fácil notarlo con un poco de menos prisa por hacerlo todo, llegar más lejos, más alto, más veloz, más fuerte.

Esta prisa por llegar a un punto nos roba las oportunidades de ver el camino, los árboles en derredor, aquel lago, el color del cielo, que lo mismo puede ser azul que morado, rosa, naranja. Ciertamente este andar no tiene pausas y avanzamos por el espacio a la misma velocidad. 

Imagen de Evan M. Cohen

lunes, 3 de noviembre de 2025

Ese dia


El primer beso fue el último en el que contenía tanto deseo, tanta curiosidad, tanto miedo (a pesar de mi exterior fiero, sí, corazón, tenía miedo de besarte. Miedo por no saber si, desde ese beso, anhelaría más de ellos o sería tan no sé cómo, que no quisiera intentar uno nuevamente)

He perdido la cuenta de los besos que hemos compartido, los viajes de mi casa a la tuya, a la estación del transporte, las lluvias que nos han cogido desprevenidos a medio camino a casa, al teatro, al cine, esos lugares donde soñamos despiertos y no importa que la señora católica tres filas atrás refunfuñe por algún beso ocasional que te robo a media película o que te recargues en mi hombro, descarada.

Igual no estás, eres sólo un recuerdo único de ayeres, perdidos, la mayoría de ellos, y otros depositados en algún mineral que se aloja en el cuerpo... ¿será ese el calcio que se aglomera en mi aorta?

Cuando la vida nos dio la oportunidad de amarnos éramos unos adolescentes de cuarenta años, llenos de ilusiones, kilos extra, heridas emocionales y una completa falta de inteligencia emocional: una bomba de triglicéridos flotantes y conductas autodestructivas que acabarían con todo.

A pesar de todo ello, mi mano sigue buscando tu silueta escultural junto a mí en la cama, en el trance masculino de los enhiestos rijos amorosos que aún me atormentan por las madrugadas, ciertamente la insuficiencia cardíaca y la hipertensión no han hecho mella en esa sensible textura de mi realidad humana.

La puerta del cielo se ha cerrado para mí. La espada que guarda la puerta del reino sigue moviéndose, flamígera, y me mantiene lejos, desterrado hijo de Eva, en el purgante espacio de los amores profanos. Ese día un día llegará, se sabe, pero creo que ya pasó, hace varios días, como todos los sucesos, el día menos pensado.

domingo, 2 de noviembre de 2025

El universo real


Cada vez que estamos juntos sé que el universo gira para el lado correcto. Yo te deseo, tú sientes paz en tu alma, suficiente para darme tu tiempo, tu carne, la vulnerable delicadeza de tu piel. Yo confío en ti, tú me desatas del por favor y gracias tan entrenado por los que visten pantalones largos y corbatas azul marino, con un libro sagrado bajo la axila izquierda, la más cercana al corazón, y me ke dejas ser salvaje o tierno, declarar mi coraje o mi miedo en cada roce de mis dedos en ti, en casa choque de mis labios en las amplias llanuras y las húmedas honduras de tu piel.
Y después de tanta acrobacia oral, manual, sensual e imaginaria -de pensamiento, palabra, obra y omisión- el cuerpo se adormila pero el corazón se goza, se inflama de amores y te encuentra más perfecta que antes, digna de compañía, perdón, compasión y misericordia, el mundo gira en el sentido correcto.
Este domingo de noviembre, en el que todas las tristezas se conjuntan en una sola lágrima, sé que no estamos en el universo real.

Jarrito

Jarrito de Barro

 "Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar" Ella tiene la piel morena, los ojos grandes, grande la sonrisa, el cabello largo y...