viernes, 27 de septiembre de 2024

Marbles

Los pájaros perdidos.
Por cada decisión que tomo, el universo se reconfigura para preparar las consecuencias de esta decisión y su interacción con otras previas, propias, y las de mis compañeros de viaje y los NPC de mi historia.
Aficionado a la lectura, estoy seguro de que cada mente tiene ensoñaciones, deseos, intenciones. También sé que, en algún momento, pensamos en qué hubiera pasado si nuestra decisión fuera distinta, la morena en vez de la rubia, con azúcar blanca y no mascabado, girar a la derecha en vez de la izquierda, ir o no a la fiesta, invitar a Claudia al cine o no hacerlo, un camino en vez de otro. 
Cada camino abre y cierra otras posibilidades infinitas ante cada momento de la vida. Igual no es para que hagamos un drama ante cada elección, sí podemos tener paz mental siguiendo la rutina humana de despertar, trabajar, criar hijos, convivir con amigos, amar a Claudia, disfrutar del cine, el gimnasio, la carne asada, manejar en silencio por la carretera, abrazar la ropa limpia. Vivir

sábado, 17 de agosto de 2024

En otro dia

Donde me siento el mundo se empieza a ahogar en la noche. Sale una hermosa luna llena en un cielo inundado de luz eléctrica que opaca las estrellas y hace aparecer la bóveda celeste como un telón oscuro de acero, sin alma, sin latidos. 

Allá arriba, más allá de la luz y las nubes y el aire y el frío y la soledad y la ausencia, vuela mi pensamiento libre, encontrándose en un amoroso abrazo con tu recuerdo, con la dulzura imaginaria de tus labios, con el salado sabor a olvido del sudor en tu cuello con el aroma melancólico de tu cabellera agreste y gatuñosa. 

Aquí, mi respiración pesa porque hay pesos que el cuerpo no carga, que sólo el aire entiende porque es precisamente el aliento lo que falta, las palabras y la risa de la que no está, la que se fue, dice José Alfredo, o la que vive en el éter, allá donde todas las ideas son perfectas. 

En esta dimensión, mi sombra y yo caminamos de la mano, con rumbo a un atardecer que nunca desaparece. El abrazo que me falta está muy lejos, mañana, tal vez, en otro día, en otra vida.

jueves, 15 de agosto de 2024

El abismo femenino

No hay atajos al abismo femenino, es un peregrinar constante, una audición permanente para un papel que, por designio arbitrario, puede serte otorgado o no. 

El cortejo siempre es igual: mirarse, sonreír, aproximarse poco a poco o mucho a mucho, depende de la prisa, las ganas, la confianza en tu atractivo o el fantástico atractivo que la dama ofrezca. Intentar, ser rechazado, intentar de nuevo, intentar de nuevo, hasta que las barreras vayan cayendo una a una, al antojo de la dama. 

Ella, nadie más, decide qué ataque es aceptado, el roce de un dedo, tomarle la mano, abrazarla, llevarla de la cintura por la calle, mirarla con hambre y sed de náufrago de noventa días de cuarentena en casa.

Uno, inocente, confía en sus habilidades orales para endulzar el oído de la dama para conducirla al deleite de los sentidos, ignorando voluntariamente la experiencia de la dama o los consejos de su madre, todas las mujeres han escuchado las mismas frases de labios de los hombres: Qué bonita, Qué rico hueles, Me encanta estar contigo, Eres tan diferente a las demás, No hay nadie como tú, Eres muy madura para tu edad -cuando andas haciendo de sugar daddy-

El amor, los experimentos de relaciones que hacemos , el sexo, es un fenómeno social tan atractivo, complicado y único como los participantes y su interacción.

Es posible que sepa de qué va pero es hora que no entiendo cómo es que funciona el amor

50/50


Mi amiga de la infancia, la Cárdenas pública esta imagen en su muro de FB, a lo que yo comento : A mí no me alcanza y no estoy a favor del 50/50. Tras lo cual ella replica: Justifica tu respuesta, si quieres, si no, no. A petición de Ale Metztli justifico la respuesta.

Ale Metztli no quiero, pero ahí va, bajo protest:
1. No sé a qué se refieren con el 50/50 pero, suponiendo sin conceder, que se refiera a cortejo romántico, mi formación machista, heteronormada, católica, herética, me conmina a interesarme en mujeres de más o menos la misma posición económica, estatura, peso, talla y formación religiosa -lo cuál es la cosa más absurda y común, un peligro para el desarrollo del pensamiento crítico, y un marasmo para la curiosidad y la exploración del mundo- 

En esta búsqueda, el macho corteja a la hembra y le invita a comer, beber, bailar, ver películas en el cine, acompañarlo a eventos familiares y reuniones de amigos; de acuerdo al interés (medianamente justificado en los mismos parámetros) de la dama, es posible que se desarrolle una relación de intercambio de eventos, reuniones y salidas. 

Si con 50/50 nos referimos a aportaciones económicas para disfrutar de dichos encuentros, estoy en contra. Si el hombre está interesado y ve correspondencia en la dama, el hombre paga. En las eventuales ocasiones en que la mujer invite -en mi experiencia, menos del 15/100- la cortesía machista indica que el hombre ofrezca pagar la cuenta y la mujer no lo permita.

Es anticuado, claro, ya estamos en el siglo XXI. Nuestra formación Montessori y la pedagogía del oprimido nos dice que, si todos disfrutamos de un evento, festejo, comida, todos contribuimos para que se efectúe, en efectivo, en especie o con trabajo 

2. Si estás hablando de otra cosa, estoy perdido

La ilusión

La ilusión es una forma muy agradable de esperanza. Yo tenía la ilusión de pasar esta tarde, noche, madrugada contigo, beber café, comer pastel y reírnos juntos viendo una película, comentando cómo este efecto y aquel se ven tan falsos que resulta divertido de ver y reír. Disfruto tanto ver tus ojos sonriendo que, el solo jugar con la idea de sentarme junto a ti y mirar algo en la pantalla del cine, me da una dosis instantánea de felicidad. 
Claro que es pura ilusión, en el mundo real las personas no coinciden de una manera tan fácil. Cada uno tiene sus quehaceres, sus intereses y sus prejuicios (unos tan buenos, que salvan la vida; unos tan malos, que nos arrancan la esperanza de que esta vez sí es posible que sea amor)
Si te olvidas de la cita del domingo, es probable que sea porque los deberes domésticos, tu familia, tus otros amigos, tus otros amores importan más, y lo entiendo, a veces hasta yo le olvido de mí mismo.
Espero encontrarte de nuevo, abrazarte, dejar que el tiempo y el interés crezcan. Amar

La Leyenda del Bravo

Cuando la ves de lejos, cuando la ves en fotos, cada vez que te platica algo, emocionada, de su vida, de sus hijos, de sus papás, de sus logros, la sensación del infinito que habita sus ojos no deja de maravillarte y parece sencillo mirarla de frente, fijo a los ojos, hasta que toda esa dulzura, claridad, fiereza, se posa en ti y te pide ser cómplice de su risa o te cuestiona algo intrascendente, la sensación de que el universo te escucha (igual que una inteligencia artificial intentando seguir tus tendencias de compras) es innegable: la perfección existe y tiene cuerpo y nombre de mujer. Tiene una edad precisa y una historia donde las ilusiones y las decepciones bailan juntas _pasito de Satevó_ con la Leyenda del Bravo. Tiene perfume de canela, clavo, miel y almizcle, se viste de algodón y seda, de lycra y elastano, calza del 5 y es alta y firme, como diosa olímpica. Egoístamente, no les comparto el nombre ni la ubicación, no solo porque no quiero que la busquen y encuentren, porque su quehacer es de servicio, sino porque la casualidad fue quien me encontró con ella y creo firmemente en que la aleatoreidad de la vida los llevará a su encuentro si esto es de crecimiento para su existencia. Yo disfruto tanto de su sonrisa que evito todo lo posible ir a verla. Me gusta tanto, que quiero llevarla al cine, tomar café y comer pastel. Me agrada su sonrisa de tal manera que quisiera llevarla de viaje a visitar la playa y hartarnos de ostiones y pescado zarandeado, atardeceres y baile hasta que salga el sol, sólo porque sí, sólo por ver la luz de sus ojos y esa sonrisa enorme. No soy hombre de fe, para nada, pero si ella me dijera que existe un dios, pienso que le daría un porcentaje mayor a mis dudas, a mi fe, y me abandonaría en el hueco que hacen las clavículas  bajo el hombro, a embriagarme de su vida, con los ojos cerrados.

viernes, 9 de agosto de 2024

Spes nostra

Somos uno y la misma cosa. Es de bien nacido ser agradecido. Reconocernos dignos de la vida es una lucha permanente contra la estandarización social que podría empezar desde la infancia. Quisiera llevarte la flor que te gusta cada día, que recibas el amor que mereces, la atención que necesitas, la libertad que te legitima humano, la oportunidad para ser, más allá de la convención, más allá de la validación. En este palpitar de la vida en forma humana no hay más garantía que la muerte. No sabemos si seremos felices, ricos, prósperos, amados, exitosos, libres, si nacemos desde la renuncia de levantarnos por nosotros mismos para entregarnos a la protección de una familia, de una escuela, de una sociedad... no hay garantía alguna de ninguna circunstancia temporal, excepto la muerte. Nos queda la voluntad de ser, acompañar a quien nos importa a ser, sin dirigirlo pero sin abandonarlo a la suerte, si acaso, mostrarle nuestra manera de ser, y esperar lo mejor. Spes nostra, esperanza nuestra. Que la vida nos salve

jueves, 8 de agosto de 2024

8/8 Parte 2

8/8
Las monedas tienen dos caras, un anverso y un reverso. La vida no se detiene. La inspiración por lo que deseamos nos mueve hacia adelante -o atrás, qué importa- y nos entrega la vitalidad suficiente para intentar alcanzar algo más allá de nuestro estadio actual. Sea el amor, la salud, la casa, el auto, el dinero, las relaciones sociales, siempre vamos tras algo que constantemente se mueve y es permanentemente inconstante. Hoy se celebra el día del gato y el día internacional del orgasmo femenino, ¡Ojalá las mujeres tuvieran más gatos y orgasmos! La perfección de la vida sucede cuando cada uno obtiene un poco de la felicidad que anhela, un beso, un abrazo, una tortilla de harina recién hecha embarrada de frijoles hechos por la abuela. Cosas simples, cosas llenas de gozo, cosas que se dan más desde el corazón que desde el bolsillo y valen más, por las manos de quién vienen, que por lo que cuesta producirlas. La magia de la vida continúa, imbatible. Y yo deseo que tengas quién te dibuje sonrisas y te ame.

8/8 Parte 1

8/8
Qué día. La vida comienza con prisas y la vida balanceándose sin pausas por los caminos habituales. De pronto se derrama a los lados y deja escapar algún hijo de vecina que baja de los carromatos celestiales que nos contienen... y allá va a dar, bien lejos de la respiration y el latido, se convierte en un ser ajeno a la risa y el movimiento, se desviste del traje efímero que viste nuestra energía y, coloquialmente, muere. Allá va El Charro, de cuya muerte me enteré esta mañana, libre de las ataduras y los apetitos terrenales. ¿A dónde, como o por qué? Ni idea. La vida no se detiene, la vida no se contiene, la vida se desborda con tal abundancia que en proceso mismo se sale de sí misma y alcanza dimensiones más allá de los sentidos. La percepción y el hábito de encontrarnos se quedan huérfanos de esa imagen, de esa presencia, de esas risas compartidas. En nuestro caso, de la música que hacíamos juntos. El remolino que formamos con nuestra existencia cambia de átomos segundo a segundo. La vida sigue

martes, 6 de agosto de 2024

Viva la experiencia

Nos asombra la vida de vez en cuando. De vez en cuando, encontramos un algo nuevo, un algo interesante, un algo curioso, un algo divertido, un algo que vale la pena compartir, puede ser un algo que se ve, un algo que se oye, un algo que se degusta, un algo que se olfatea, un algo que se experimenta con la piel, o con el cuerpo, que es nuevo o es la combinación de muchos algos conocidos previamente. Si ponemos atención a este momento, es probable que podamos disfrutar de esa sorpresa y la experiencia nos sea agradable y queramos compartirla con nuestro otro significante, el otro que nos importa, el otro que es como nosotros mismos en las prioridades afectivas. La vida nos sorprende para recordarnos que estamos hechos para compartir, tanto la experiencia allá afuera como la percepción que tenemos de vivirla. ¿Cuál es mejor? Ambas. Vivir es la experiencia de la existencia.

jueves, 20 de junio de 2024

Como tú


Soy esa singular persona extraña común,
sueño, vivo, como los demás,
como todos, busco el amor afuera de mí
en ese par de ojos que me descubren,
que me hacen desvelar los sueños,
el deseo,
que me permiten dejar de lado la razón,
aunque sea por un instante.

Extraño, común,
busco el abrazo cálido, 
la sonrisa compartida,
la complicidad traviesa,
la intimidad implicada y simple.

Como todos, no es extraño,
llevo equipaje de otras andanzas,
de hazañas ignoradas
y entuertos que nunca vi.

Singular persona extraña común,
con el corazón abierto,
voy por el mundo prodigando milagros
cuando le digo Te quiero a un perro,
a una roca, a un árbol,
a una mujer que es tentación, vida y misterio.

Soy una persona común,
singular y extraña, 
como tú

viernes, 7 de junio de 2024

A pesar de todo


Resulta que el mundo cambia, aunque realmente sigue así, con sus montes y sus valles, sus desiertos crecientes y sus líneas de pasto creciendo debajo del concreto. Hay flores naciendo en lugares sorprendentes. La vida nos sigue sorprendiendo.
Va desapareciendo la tierra debajo del concreto de las ciudades, va desapareciendo el canal de riego, el sembradío, la oscuridad realmente oscura del campo, desde la que es posible ver mejor las estrellas y los planetas moverse en la bóveda celeste. Van desapareciendo los abuelos, los padres, los amigos, en un orden aleatorio, tan bien organizado, que nadie espera ser el siguiente, que todos esperan seguir aquí mañana, pasado mañana y toda la semana. 
El mundo se mantiene en su órbita mientras los hombres hacemos la paz, el amor, la guerra, y dividimos la tierra para unas tribus sobre otras. Sembramos terror y rencor, enojo y división. La vida es tan generosa que nos permite que estás siembras prosperen y se multipliquen.
A la par, hay corazones que siembran amor.

martes, 26 de marzo de 2024

Amores del Siglo XXI

*Amores del siglo XXI*
Uno pudiera pensarse actualizado y moderno porque enciende una computadora, maneja el celular y se mueve con ligereza en las diferentes plataformas digitales, las de streaming y las redes sociales. Es posible que también sepa algo de programación, el uso básico de paquetes computacionales de oficina, audio, vidéo y diseño... y párale de contar. De ahí en fuera, la modernidad se acabó, el hombre se mantiene funcional en una aldea de bits, bytes, click baits, spam y scams mezclados con fake news y múltiples contenidos que van desde lo educativo hasta lo francamente vulgar en podcasts, vlogs y toda una mirada de formas de divulgación. Todo reclama nuestra atención, todo requiere nuestro tiempo, todo es gratis pero nos cuesta horas de sueño o de vigilia que estarían mejor dedicadas a otra cosa. Este es nuestro mundo hoy.
En el caso del interior de uno y el amor compartido con otras personas, la cosa moderna es aún más complicada. A mí me tocó una crianza donde uno era el macho, ella la hembra y la consensualidad de los actos no se hablaba, las actividades amorosas simplemente sucedían, se daban y no había poder humano para ahondar en explicaciones, el acto amoroso acontecía y ya, más nada.
Tengo 50 años, 8 divorciado de una mujer maravillosa a su manera, y tengo una suerte de relación con una joven desesperante tanto o más que fascinante. Por un lado, le siento profundamente halagado de que alguien 25 años menor me regale su atención y su tiempo de besos, abrazos y tocamientos varios, junto con la sorpresa de una realidad sexo-afectiva completamente ajena a mí. Al menos hasta hace casi un año mi actividad física vigorosa no salía de las tradicionales relaciones tête à tête entre hombre y hombra y hasta ahí. Ahora resulta que esto es anticuado, por lo menos, y lo de hoy es el poliamor -no es que sea nuevo, sino que está de moda el término-
Intentaré dar una descripción general de la situación. Yo salgo con Estrella. A su vez, ella sale con Eddie y Liz y tiene ocasionales encuentros de abrazos y besos con los asistentes a sus reuniones sociales; Eddie es casado con Melanie, que sabe de la existencia de Estrella, Karla y Juan en las actividades de Eddie. Mélanie hace trio con Eddie, su esposo, y Atenea, en una situación algo incomoda porque, a veces, están muy bien y son felices y, otras, Melanie se pone celosa de que no recibe suficiente atención de los otros dos. Aparte de esto, Melanie sale con Jacob, y se pone celosa de Estrella porque, antes  de ella Jacob estaba con Estrella (Y cela a Jacob, su amante oficial, por Estella y no a Eddie, su esposo)
El caso es que, entre tener la madurez para asumir lo que quieres de la vida, de tus relaciones, amar sin poseer, tener responsabilidad afectiva,  cuidar tu cuerpo y lo que entra o sale de él, no contraer una ITS y amar con libertad, sin ser omiso ni evasivo... en definitiva, los chavos no la tienen fácil, yo como quiera me las arreglo en lo que espero la llegada del fin de mis días entre copas doble D y besos ajenos, mezcal y Panini de jamón con queso.
Como quiera este amar múltiple es más fácil que una relación monógama con una católica que se la pasa juzgando lo que hacen los demás en su tiempo libre o se arrepiente en cada encuentro amoroso y le llama a tu pretendienta porque resulta que tú sólo quieres sexo: ¡ni te lo da ni deja que te lo obsequien!
Por lo pronto, bebo café en lo que espero que Estella llegue al depa con otras caricias dibujadas en la piel, otros besos y la infaltable bolsa de pan dulce para acompañar el café ardiente con que la reciben mis ojos. Bendita modernidad.

lunes, 12 de febrero de 2024

K

Pienso en ti, constantemente. En las mañanas echo de menos tu cuerpo junto al mío. La cafetera se queda con la mitad del agua sin usar. El batido de huevo con espinacas y jamón de pavo es demasiado para uno. Pero sigo llenando la jarra de la cafetera a tope y sigo cocinando para dos. El calentador de agua trabaja mucho menos que cuando vivías conmigo, yo uso el agua bastante más fría que tú. El coach del box me nota mucho más furioso que cuando empezamos esto de dar de golpes al costal. Odiaría desatarme contra el sparring y descontrolarme hasta sangrar. Por fortuna, el peso de los guantes, el cambio de guardia, lanzar golpes y brincar sin parar cansa. Echo de menos tu cuerpo junto al mío en la bañera, en la butaca de junto cuando voy al cine, en el asiento del pasajero en el coche, abrazado a mí cuando manejo la moto por la ciudad. El sábado fui hasta Santo Domingo, subí las escaleras de la iglesia y vi desde ahí la ciudad, Santa Eulalia, los cerros. Escuché el susurrar del viento en mis oídos, dejé que el frío entrar por las aberturas entre los botones, en las heridas que me dejó tu ausencia. ¿Cerrarán algún día?
Lo peor de todo es la demencia que me inunda, no sé a quién extraño: a la que eras, la que eres o a la que yo creé en mi imaginación, igual de inaccesible como las demás.
Es domingo, día de sexo y panqueques. Contra toda rutina, hoy tomé la moto y fui a El Fresno, a escribir palabras que le robo al viento, a sus murmuraciones entre la hojarasca y los tallos de  ocotillo, el ruido de la carretera y las nubes que galopan el claro cielo de Chihuahua.
Sí te extraño, K, y te encuentro en los ojos de M, en la sonrisa de L, en los senos de C, en la cadera de E, en el aroma almizclado de I, en la cabellera de J, en las manos hábiles de A, en la voz aterciopelada, mezcla de bourbon y seda de L. Y aquí me tienes, en domingo, visitando lugares santos y escuchando pláticas privadas en vez de comer panqueques y hacerte el amor como cuando fuimos a Mazatlán a comer pescado zarandeado y reías como una niña mientras deshacías la belleza del plato con glotonería y gozo.

viernes, 9 de febrero de 2024

La Chuyita

Un día como hoy la Chuyita, mi madre, dejó los terrenos tridimensionales de la manifestación energética, las vibraciones atómicas visibles y el estado sólido se la materia, su espíritu regresó a las regiones en que los ojos no sirven para ver, ni los oídos para oír. Allá, la vida no es está vida y la existencia no se parece nada a esta existencia de pertenencia codependencia, entretejido social, individual, comunitario, único. Se fue, por un camino trazado cuidadosamente. Tuvo la prudencia de dejarnos a todos adultos, incluso a don Nacho, mi padre, lo suficiente para bastarnos con independencia. En las regiones del espíritu no existe la muerte, allá el amor es eterno, para nuestro frágil siempre, es un continuo pulsar de olas blancas y serenas. No hay turbulencia, solo la dulce brisa crepuscular de una tarde desfalleciente de junio en El Maviri. Si no conoce, vaya. Si quieres, vamos juntos. La Chuyita descansa en la región más transparente de mis pensamientos y vive en cada uno de mis latidos, suyos, nuestros

martes, 6 de febrero de 2024

Soy

Es verdad, tras la puerta, el mundo es más grande que mi cuarto y mi sala y mi cocina. Hay grandes extensiones vacías de mí, no estoy ahí, no estoy en el cielo, ni en el perfume del bosque, ni en el susurro indiscreto del desierto, ni en el canto de las aves, no viajo con las nubes arrastradas por el viento, no estoy en la montaña imponente de escarpados límites que anhelan tocar el tisú celestial. No estoy ahí, no respiro aires agitados y llenos de brisa marina, no toco aguas recién salidas de las entrañas terrenas, mis pies no dejan huellas y ausencias por el campo bruto ni por caminos milenarios que sherpas o tamemes o famuli han trazado con el peso de sus cuerpos hercúleos bajo pesos infinitos. Estoy en mi cama, leyendo, asombrado de la cantidad de mar que no he explorado, los miles de animales que no conozco, la variedad de cuerpos célestes que ignoro. Ahí están, existen y transcurren su vida junto a mi, de algunos, me llega prueba de existencia cuando su ser, su manifestación ha transmutado. Soy

lunes, 5 de febrero de 2024

Aquí donde no estás

Aquí donde estoy, no estás, en derredor mío, el aire, las nubes, la luz del sol que apenas aparece por el horizonte, el canto de las aves que corean la llegada del astro rey, un pequeño rey local sobre el entramado galáctico. Dentro de mí, un espíritu indómito, rugiendo solapadamente con la amenaza de destrozar todo aquello que se interponga entre él y sus deseos; tambien frustrado ante el dragón invisible, un muro infranqueable, que vigila el tesoro de esa otra presencia deseada, de ese dulce sonar de la vida entre, sobre, debajo, alrededor de la vida. Aquí, en la cima del mundo, de este mundo, de mi pequeño mundo, las estrellas me hablan con sonidos traducidos en luz y yo solo alcanzo a traducirlos a sonidos que encuentro en el piano, en largas u y a (¿cómo se dice el plural de u y de a?) que se entretejen formando acordes suspendidos en la bruma matinal, que te abrazan, que te acarician. Aquí donde estoy no estás, o tal vez sí, tan dentro que no me puedo escapar de ti, ni lo intento. Eres mi voz, mi sonar 

domingo, 4 de febrero de 2024

El amor de mi vida

He aquí el amor de mi vida. Sus grandes ojos, su sonrisa, su candor, su ilusión de estar vivo, su testarudez, su risa. Crece todos los días y va descubriendo el universo y las dinámicas del mundo. Ya va a salir de su 9o grado, otros muchachos lo saludan cuando lo dejo en la escuela, o al recogerlo, se despiden de él por su nombre, incluso, algunos han chocado el puño conmigo, el papá cool, eso dijeron, supongo que porque voy en moto. El amor de mi vida tiene sueños, ilusiones y el deseo de ir hacia adelante, no sé a dónde. El misterio de su vida me fascina y aterra. La vida es muy grande, el mundo demasiado pequeño, el universo un grano de arena. El amor de mi vida, mi niño, es mi latir del corazón, el empuje de mis pasos, la alegría de mis desayunos.

viernes, 26 de enero de 2024

Propósito de vivir

¿A qué viniste al mundo? ¿Cuál es tu propósito de vida? Me preguntabas mientras mi brazo hacía un arco detrás de tu espalda desnuda y mis dedos acariciaban tu oreja, tus ojos brillantes, de un café brutalmente feliz, casi _mocca,_ no disimulaban ni un poco lo irrelevante de la pregunta ni la importancia de la respuesta, de seguirte el juego propuesto sin dejar caer esa burbuja de burla, libertad, condición, búsqueda de complicidad e ingenio, de inteligencia compartida. Vine, te dije, a intercambiar caricias contigo, por cada beso tuyo, diez míos; por cada roce de los dedos tuyo, siete de los míos; por cada mirada tuya, una miríada de miradas mías, que van desde anhelarte de lejos a ahogarme en la profundidad de tus negros ojos mientras mi piel, ajada de la aspereza del mundo, persigue la suavidad de tu cadera, la humedad de tus labios, la oquedad de  complaciente bienvenida a mis viriles rijos. Vine, a acompañar tu mañana con mis sueños, mi querer transformar el mundo inventando mundos nuevos, aquí, contigo.

domingo, 21 de enero de 2024

Un domingo de invierno

Tengo una amiga que ama los girasoles, yo amo a mi amiga, somos amigos desde la secundaria. Considerando que entramos a secundaria en 1985 y escribo esto en enero de 2024, hemos sido amigos por miles de años, o mis matemáticas están algo torcidas, para decepción de mi maestro y padrino Alfonso. Miles de años, según sé el corazón sí los puede vivir en una sola vida. Es como cuando amamos y el tiempo pasa rápido, cuando sentimos dolor y el tiempo escurre lento, como gota de clara de huevo batida que se condensa. Aún así, mi amiga que ama los girasoles vive en un paraíso de ciudad, donde nací, dónde quiero morir, un día cualquiera, un domingo de invierno.

Siendo niños

Pienso que todo se puede resolver siendo adultos, pero se resuelve más amorosamente siendo como niños.

De mi corazón al suyo, corazones, yo les deseo amor, 
de ese que arrebata el aliento, 
de ese que da la paz, 
de ese que alborota la hormona, 
de ese que santifica la verdad, 
de ese que promete permanecer junto a ti toda la vida, 
de ese que cumple esa promesa, 
de ese amor que se entrega todo, 
de ese que sacrifica el egoísmo, que destruye la desconfianza, 
de ese que llena la vida de la presencia de ese Dios ante el que se jura amar y respetar, estar juntos en la salud y en la enfermedad, ser fieles en lo próspero y en lo adverso, aunque en ocasiones, lo adverso no está afuera sino dentro de la pareja.

Gracias, Dios, tú, en cuyas invisibles manos pongo mi maltrecha existencia, mi cuerpo frágil, mi poesía, mi música, mi pasión por enseñar, gracias por haberme enseñado del amor en manos de personas tan generosas, francas, decididas, valientes. 

Gracias por mi madre, mi padre, mi nana Toña, mis hermanos y hermanas, cada uno de los niños pero en especial, aquellos que murieron siendo niños Hanna, Yamileth, Alejandra, Susana; gracias por Pierre, Yadira, Jared, Caleb, Rebeca, Jesús, Edilberto, Claudia, Marisol, Alta Gracia, Marisela, Alex, Dionisio, Raúl, Marco, Daniela, Rafael, Omar, Luis...

Gracias por los que amo.
Gracias por los que me aman.
Gracias por la lucha diaria, por el amor con que despliegas amorosamente tu luz.

Hay hombres y mujeres mejores que yo. 
Mi único trabajo es enseñar a mi hijo a ser humano en este mundo que te arranca la humanidad a mordidas. Mi único trabajo es ser ejemplo de él. Mi único trabajo es nacer cada día para él, la mujer que amo, carne de mi carne, inspiración de mis musas. Mi único trabajo es ser poeta. Mi único trabajo es vivir

De vicios y visiones

De vicios y visiones tengo llena la vida. Me levanto con curiosidad por ver qué sorpresas me tiene la rutina. Hay lunes de cine en que la fila para comprar boletos y palomitas me ofrece historias mágicas: la pareja que se está conociendo, encontrándose los puntos en común, acariciando sus diferencias; la familia que disfruta su tarde libre, la organización de presupuesto y la división de palomitas y refresco entre cuatro; los que vamos al cine porque nos gusta el cine, su ilusión, las maneras de contar la misma historia una y mil veces. Los martes de tacos, en cambio, las sorpresas están un poco limitadas, o son de verduras o son de carnes, pescado, res, cerdo, pollo, camarón, nada exótico como venado, jabalí, cocodrilo, chapulines. Sin embargo hay algo reconfortante en los martes de tacos, son martes de tacos, y su abanico de posibilidades es muy amplio. Estoy enviciado con la vida. Amo el pulso de mi corazón, arrítmico y todo, cuando medito en las mañanas, cuando me emociono, cuando me entrego a ser y ya

viernes, 19 de enero de 2024

Entre libros y recuerdos

Me quedé con el libro que me prestaste porque es lo único que me quedaba de ti. No tenía más recuerdos. La dislexia no perdona, el teléfono que escribí y el que leí y el que marqué no eran el mismo, de modo que nunca te encontré de nuevo. Me casé. Tuve un par de críos, tres o cuatro amores después del divorcio, cuatro cirugías, un infarto y un descarado y sensual aumento de peso. Soy más hombre, uno más masivo, 16 por ciento, para ser preciso, 87 kilos de torque y un IMC que no es Instituto Municipal de Cultura. Divago. Ese libro, que hoy te entrego, lleva días de mis pensares y trazar y borronear y volver a trazar y definir y difuminar y colorear tanto con palabras como con grafito y ceras de color. Hice un cuaderno con poemas y dibujos para ti, porque siento que eres especial, única e irrepetible antes, durante y después de saber que cada uno de nosotros es único, irrepetible y especial. Mis poemas no dicen mucho de ti sino de cómo me siento yo contigo. Igual los dibujos. Tal vez no debiera darte el cuaderno, habla más de mi que de ti y ¿a quién le interesa el discurso egocéntrico de un enamorado no solicitado? La verdad no tengo referencia al respecto, nunca he sido objeto de amores indeseados, no que lo haya notado, suelo ser del tipo que se enamora de Scarlett Johansson y jamás se atreve a hablarle. Nada de amores no solicitados. Nada de aventuras extracorpóreas. Solo la dulce experiencia de vivir dentro de mi piel. Es la media noche. Mañana hablamos de esto.

lunes, 15 de enero de 2024

Huele a café

Huele a café, el mundo comienza a desvanecerse, me hundo en el perfume y la textura de la bebida. Afuera, el sol rompe entre algunos jirones de nube que se deshacen al despuntar la aurora. El amor de mi vida me mira tras el borde de su propia taza de café, con una sonrisa solapada en la mirada, sé que la amo. Ambos tenemos la mezcla de almizcles de domingo, besos, la noche anterior, que se escapa entre los pliegues de las pijamas, mitad abiertas, mitad no cerradas. Huele a café, el mundo allá afuera no existe.

domingo, 14 de enero de 2024

Para todo, café

Cuando niño, me despertaba el ruido que hacía la Chuy al iniciar las labores del día, el chorro de agua al caer en la olla para los frijoles; el rítmico golpeteo del cuchillo sobre la tabla al picar papas, tomates, cebolla, chile verde; el silbido del

pato al hervir el agua para el café y el intenso aroma del mismo cuando servía sendas tazas para ella, don Nacho, el Cerdo, la Negra -al parecer en casa tener dos nombres era un desperdicio si terminamos llamándonos por apodos- Toda mi infancia se puede recrear de manera musical y olfativa. Incluso, podría incluir la rechifla del viento huracanado en los cables de la luz, el crujir del maderamen de las casas vecinas y el gruñido previo a que se desprendieran las láminas galvanizadas del techo, arrancadas por ráfagas de más de cien kilómetros por hora. Con esto en los oídos y el olor a lluvia, lluvia interminable por días, el agua brotando de las alcantarillas o de nuestro propio drenaje, el olor de lodo bajo el lodo, de agua estancada y café, para todo, café 

Jarrito

Jarrito de Barro

 "Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar" Ella tiene la piel morena, los ojos grandes, grande la sonrisa, el cabello largo y...