En verdad no importa
ni el azul de tus cariciasni la seda de tus ojos
Fuera real o no, no importa,
ni el peso del vacío
ni el sabor de la obscuridad
Lo sublime o lo grotesco
lo que enerva o fortalece
lo que sufro, lo que río
la raíz de plata donde crece lo divino
No importa el mar, para mí inmenso,
ni lo que por no entender se vuelve inútil,
lo que no creo y vuelvo imbécil
lo que no sé y torno inexistente
Fuera hilo de plata de tejedora afable
amable seda para adornar el aire
Fuera una hoguera inmensa suspendida ennada
en terciopelo negro, brillando, como un
diamante
Sea lo que sea eso que es
con cuanta forma y expresión de sí encontrara
ni por su voluntad ni por la mía es
que el futuro sobrecoge y la fe no alcanza
Vida, muerte, dulzura o esperanza,
en verdad no importa, de eso, nada.