domingo, 3 de febrero de 2008

Con motivo de una disputa

 Quiero pensar que tus palabras son ciertas; poner, sin dudar, por ti mis manos al fuego; acariciar la idea, atrapar el viento, oír el color de tu sonrisa recorriendo los días para caer, rendida y sofocada, en el pétalo púrpura, de rosa, de mi boca. Escuchar tu voz brillante, aroma delicioso que se desliza, húmedo, entre mis dedos gimientes. Besar tu frente santa y llenar de perfección mis labios; hervir en estrellas rosas que cuelgan de la blancura que llena mis manos que te acarician.


Quiero creer en ti. Quiero creer en tu promesa de resurrección. Creer que estoy vivo, vibrando y despierto… y dormido cuando te sueño. Quiero saber, sentir en mi interior, oír esa voz que siempre escucho cuando tengo un buen presentimiento. Presentirte heróica, plena de sabiduría, derrochadora de bondad, compasiva… comprensiva. Dormir mis sueños de inocencia al calor de tu seno y despertar vivo bajo el fuego de tus ojos, que me acarician sin piedad. Quiero mecerme en tus brazos y entregarme a ti, con todos mis deseos y promesas. Quiero mecerte en mi pecho que se abre en generoso gesto por ti; llevarte en lomos del viento al rincón de la luz más transparente, suavemente, con canción y poema, con voz que nunca se quiebra. Beber de tu sangre y que bebas de la mía; crear la simbiosis que no nos deje morir solos, que no nos deje vivir solos. Soy tuyo, tú de mí; Tú existes, yo contigo; Soy feliz, conmigo tú.

Quiero escuchar los pasos ligeros de la verdad arrastrándose por la casa; los rechinidos de las puertas que se abren y las que se cierran. Ya no más los cascabeles del escándalo, el mortal escarlata de la mentira que en viento frío me congela la sonrisa. No quiero oír los pasos estridentes de injusticia alguna acercándose a este rincón de luz que entre tu sonrisa y mi más inocente corazón construimos. Quiero ver crecer las pacíficas flores, delicadas, de la sabiduría en mi jardín. Oír una sola voz que todos entendamos. Saber que todo está bien, que este cambio es para mejorar. Todo estará bien. Mi voz es pequeña y humilde. En un hilo de araña pende, sin temor, de una estrella luminosa; el sol ilumina el hilo, mi voz tiembla y se desprende en vertiginoso vuelo, en una caída que incluso la libertad no comprende: Mi voz sigue sus propias reglas. Mi voz ama la verdad y ama la vida, la llama viva que, al conocer de una injusticia muere un poco, con la madera de ambas intenciones, tuyas y mías, y acciones se alimenta. Podemos tú y yo estar juntos y hacer de la verdad y el compromiso con el mañana, una vida; Llenar de alegría y belleza este cajón de arena y sol; porque en este sueño pasajero tenemos fin; porque en este amargo trago lo más dulce son tus ojos, que pueden ver; tus oídos, que saben escuchar; tu voz, que se levanta majestuosa para llenar de verdades el desnudo lienzo de la realidad.

Jarrito

Jarrito de Barro

 "Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar" Ella tiene la piel morena, los ojos grandes, grande la sonrisa, el cabello largo y...