¡Ah! Y luego el silencio
seguido del humo que sigueo el reinicio del rejuego en el recodo
en el rincón de tu amor
que sólo a mí una vez sólo entregas
¡Ah!, un largo ¡Ah!
Pleno como la voz de un Domingo
potente como el hambre que a todos tortura
¡Ah!, y una iluminación de ojos
cuando al fin comprendes que
después de todo
no entendemos mucho ¿Ah?