domingo, 14 de enero de 2024

Para todo, café

Cuando niño, me despertaba el ruido que hacía la Chuy al iniciar las labores del día, el chorro de agua al caer en la olla para los frijoles; el rítmico golpeteo del cuchillo sobre la tabla al picar papas, tomates, cebolla, chile verde; el silbido del

pato al hervir el agua para el café y el intenso aroma del mismo cuando servía sendas tazas para ella, don Nacho, el Cerdo, la Negra -al parecer en casa tener dos nombres era un desperdicio si terminamos llamándonos por apodos- Toda mi infancia se puede recrear de manera musical y olfativa. Incluso, podría incluir la rechifla del viento huracanado en los cables de la luz, el crujir del maderamen de las casas vecinas y el gruñido previo a que se desprendieran las láminas galvanizadas del techo, arrancadas por ráfagas de más de cien kilómetros por hora. Con esto en los oídos y el olor a lluvia, lluvia interminable por días, el agua brotando de las alcantarillas o de nuestro propio drenaje, el olor de lodo bajo el lodo, de agua estancada y café, para todo, café 

Jarrito

Jarrito de Barro

 "Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar" Ella tiene la piel morena, los ojos grandes, grande la sonrisa, el cabello largo y...