viernes, 9 de febrero de 2024

La Chuyita

Un día como hoy la Chuyita, mi madre, dejó los terrenos tridimensionales de la manifestación energética, las vibraciones atómicas visibles y el estado sólido se la materia, su espíritu regresó a las regiones en que los ojos no sirven para ver, ni los oídos para oír. Allá, la vida no es está vida y la existencia no se parece nada a esta existencia de pertenencia codependencia, entretejido social, individual, comunitario, único. Se fue, por un camino trazado cuidadosamente. Tuvo la prudencia de dejarnos a todos adultos, incluso a don Nacho, mi padre, lo suficiente para bastarnos con independencia. En las regiones del espíritu no existe la muerte, allá el amor es eterno, para nuestro frágil siempre, es un continuo pulsar de olas blancas y serenas. No hay turbulencia, solo la dulce brisa crepuscular de una tarde desfalleciente de junio en El Maviri. Si no conoce, vaya. Si quieres, vamos juntos. La Chuyita descansa en la región más transparente de mis pensamientos y vive en cada uno de mis latidos, suyos, nuestros

Jarrito

Jarrito de Barro

 "Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar" Ella tiene la piel morena, los ojos grandes, grande la sonrisa, el cabello largo y...