bajo soles tibios,
bajo nubes turbias,
con un remolino de pensamientos,
con un marasmo de emociones.
Solo, solo, solo.
Conectado al pulso del universo,
que no conspira, ni nada a mi favor,
ni en mi contra, para ser honesto,
simplemente es como un caldo de cultivo,
y yo una bacteria avariciosa de vida:
busco más vida en la vida,
más amor en el amor,
más alegría en la alegría...
y estoy siempre insatisfecho,
porque lo que quiero no existe.
Bajo los besos de la mujer amada
se dibujan sombras de kilómetros,
una ausencia prolongada durante eones,
para hacerme saber,
para hacerme sentir,
que la mente no es el camino,
tampoco el amor porque, según dijo:
El amor no es suficiente
Solo, solo, solo,
escribo solo para compartir
en muros públicos de terminales de viajes,
aquí donde la gente toma un respiro para continuar,
donde decide rendirse a la inercia del trajín diario,
aquí donde lo más triunfal de la existencia
es el latido, el tomarse de la mano,
el darse un beso apasionado
y hacer el amor con hambre del cuerpo ajeno.
Solo, solo, solo,
me dedico a ser yo,
y voy perdiendo...
