Se van los días, se van las noches,
las madrugadas no se detienen,
tampoco mi latido del corazón.
Se van las tardes,
se va la aurora,
se mueve el mar y la luna en el cielo,
y mi amor permanece cambiante y sereno.
Soy una tormenta contenida,
un huracán que arrasa en silencio
todos los pensamientos mortales
que rompen la quietud de los secretos.
Soy una sombra venenosa,
una serpiente voraz,
soy un silencio que quema,
soy un poderoso volcán.
Pero en tus manos soy pequeño,
pero en tus manos soy feliz,
pero a tu lado me quedo,
porque te quiero junto a mí.
martes, 14 de septiembre de 2021
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