Voy a hablar por mí, es toda la experiencia humana que tengo y no soy autoridad en terrenos de relaciones, psicología, comportamiento y desarrollo de apegos. Así que esto definitivamente no es algo serio, pero sí.
En las numerosas conversaciones cafeteras que hemos tenido, mis interlocutores y yo hemos llegado a varios puntos de acuerdo:
1. El amor no es como lo pintan las canciones y las películas, sobre todo en personas que vamos en segunda o tercera intento de encontrar ese alguien especial. Ese alguien especial puede ser uno o más.
2. La comunicación es esencial y se puede dar de dos maneras:
a. Nos decimos todo y esperamos lo mejor
b. No preguntamos nada y esperamos lo mejor
a. Nos decimos todo y esperamos lo mejor
b. No preguntamos nada y esperamos lo mejor
3. Está más que claro que sólo nos queremos para coger, nadie quiere un marido para que vaya y le invada la casa o una mujer para que te modifique el espacio que con tanto ahínco has convertido en tu caverna de troglodita. En la cogedera se incluyen las salidas sociales, las convivencias familiares y el interés por el otro -en mayor o menor medida- de acuerdo a lo que cada pareja -o conjunto de participantes- decida
4. Si se decide la vida en común, descubrimos que cada uno tiene sus propios rituales individuales que no compartiría de ninguna manera. Quien va a yoga no se lleva al parejo(?). Quien va a subir cerros no se lleva a la pareja. Claro que hay experiencias que unen, como una constelación familiar o una sesión sagrada de híkuri, ayahuasca o temazcal
5. Descubrimos que no tenemos Responsabilidad Afectiva, a veces ni siquiera reconocemos lo que estamos experimentando. Tampoco sabemos gestionar las emociones, así que terminamos heridos e hiriendo sin ton ni son por las razones más tontas que uno pudiera imaginar (si fuéramos capaces de leer nuestra historia desde afuera, como leyendo una biografía, veríamos más claramente a qué me refiero, somos todo un caso)
6. Lo de Amar en Consciencia, que es amar en libertad, es un tema por demás obscuro, pensamos que amar al otro es poseerlo, hasta en los pensamientos y sueños... pero ninguno de nosotros es capaz de satisfacer todas las necesidades y deseos de otro ser humano -económicas, emocionales, sentimentales, intelectuales, sexuales, por mencionar algunas- Así que la idea de "Hacerte Feliz" es una enorme trampa y un engaño
7. Se nos olvida lo más obvio: el otro es otro. Su forma de dar amor y de recibir amor son únicas y se transforman constantemente. Si un día le gustaba escuchar un te amo, al día siguiente va a querer una demostración física o un gesto de galantería -por no quedarnos con la idea de caballerosidad-
8. No tenemos idea de para qué nos estamos involucrando en la vida de la otra persona. Nos da miedo la realidad de que el otro se comporte como es, no como pensamos que es, y eso ocasiona una discrepancia cognitiva que nos causa enormes sufrimientos, porque estamos más enamorados de nuestra idea de la persona que de la persona en sí. ¿Si esta persona fuera más feliz sin mí, la dejaría ir a ser feliz?