Cansa buscar horarios de cine que empaten en los tiempos libres de los dos, no tan temprano porque me desocupo después de las ocho; no tan tarde porque no le gust desvelarse.
Cansa, quedar en verse a una hora y que siempre llegues tarde, o no llegues, ni respondas el teléfono en 15 horas de camino del tren, ni en la semana posterior al día y hora de la cita.
Cansa que decidas que yo hice tal o cual cosa para poder indignarte y decidir que ya no quieres verme. Qué cansado, de veras.
Cansa ver que te sigues inventando historias para mantener tu pelea conmigo, como si no fuera suficiente motivo de discusiones mi infatigable apetito de ti y tu incesante frialdad por los placeres de la carne.
En fin, qué maravilla es vivir.