Este niño que está aquí aprendió a leer a los 4 años, preguntando las letras a la tía Cande, a los hermanos mayores, a la mamá, a quien estuviera cerca y supiera leer.
Con la inquietud y curiosidad propias de la infancia, como por accidente y juego, aprendió a ir a ensayar al Instituto con sus hermanos mayores. El profe, veía en ellos un talento natural para mantener el tiempo, sonar la nota precisa en el momento correcto. Y los apoyó, dándoles más trabajo, clases de órgano, piano, lectura musical, armonía.
Al paso de los años, decidió que quería ser músico, mudóse a la ciudad de Chihuahua, 1415 metros más cerca del cielo de lo que había vivido hasta entonces. Mientras estudiaba la licenciatura, daba clases de música, corriendo de un lado a otro, y también tocaba en un bar, en un concierto, en un grupo para eventos sociales, en alguna obra de teatro.
El 1º de Febrero de 2003 ingresó a las filas de maestros de música al servicio de la federación a través de los Servicios Educativos del Estado de Chihuahua y se mantiene activo en 3 jardines de niños de la ciudad de Chihuahua.
Quienes lo conocen, saben que está labor es su pasión, cantar, jugar, bailar con niños de preescolar mientras, a través de la actividad musical, comparte nuevas palabras, historias eternas, valores humanos, explora el mundo, despierta y mantiene la curiosidad por aprender, la capacidad de dialogar con las personas más auténticas de la sociedad humana.
Este niño, yo mismo, creía y creo que la música es un vehículo para llegar a muchos lados, primordialmente, a la libertad de elegir ser feliz, porque el mundo es mundo y la gente es gente; el mundo, ofrece y quita sin negociar; la gente, bien demostrado está, elige opciones cómodas para con la mayoría, en contra de la justicia, el honor, el amor o la vida.
Este niño sabía, como lo sé hoy, que hay personajes que pasan como una sombra en la historia de los demás, amando profundamente, como Eponine a Marius en Los Miserables, sin obtener el reconocimiento o el agradecimiento que merecen o creen merecer.
Líbreme Dios, a mí, que soy ateo, de pretender obtener más gloria que la satisfacción del deber cumplido, la sonrisa de mis alumnos preescolares y la alegría de cantar y jugar juntos. Sin embargo, me felicito por estos 22 años de servicio como maestro de música para la niñez en la ciudad de Chihuahua.
Gracias por prestarme a sus hijos para hacer música juntos
martes, 4 de febrero de 2025
Ese niño
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Jarrito de Barro
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