sábado, 14 de octubre de 2023

De brujas y putas

Hoy asistí a un curso de derechos humanos y prevención de la violencia contra niños, niñas y adolescentes. El fin de semana pasado impartí un seminario de teatro en el que, hablando de los orígenes mágico/religiosos de las artes, comentaba a los alumnos que las mujeres no tenían una participación plena como ciudadanos ni personas en la Grecia clásica, que no pasaban de ser un mueble más o un sirviente entre el personal de la casa, situación que ha prevalecido a lo largo de los siglos con unos cuantos cambios en el ejercicio de la ciudadanía y la dignificación como ser humano de la mujer.
Juntando ambas pláticas, la de DDHH y la del Arte y la evolución social del papel de la mujer en la sociedad y la educación infantil he salido con esto: El peor castigo que ponemos a un niño es aislarlo, enviándolo a la silla de pensar, darle un tiempo fuera (que es más un tiempo para el adulto que para el niño) En tanto, en el mundo adulto de la sociedad _civilizada,_ el tiempo fuera o la silla de pensar se sofistica en palabras, un aislamiento social que lacera igual o más. Así convertimos a una mujer de sexualidad expresiva en _puta_ y a una mujer de conocimiento en  _bruja_ logrando aislarla, repudiarla y etiquetarla para que se sienta mal por ser quien es y como es. A final de cuentas seguimos siendo como niños jugando en el patio de la escuela, crueles, groseros y sin filtro, jueces autoproclamados de la conducta ajena. Dicen que lo que no se nombra no se visibiliza, por eso ahora mencionamos niños, niñas y adolescentes en el discurso educativo. En este caso tendríamos que resignificar la construcción del lenguaje y reconocer que nuestras _brujas putas_ han construido más de la mitad del mundo civilizado. Que el amor nos salve de la moral.

Jarrito

Jarrito de Barro

 "Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar" Ella tiene la piel morena, los ojos grandes, grande la sonrisa, el cabello largo y...