Después de todos estos días, algunos que recuerdo, los más, que he olvidado... en realidad, siendo justo, creo que mi cúmulo de recuerdos no tiene secuencias de más de treinta minutos. Creo que, a la hora de morir, mi recolección de "ver mi vida pasar frente a los ojos" va a ser como una presentación de diapositivas pasadas demasiado rápido, llenas de instantes significativos, claro, pero destellos, fracciones de segundos, al final.
Que tú y yo estemos aquí, frente a estas letras, es una convergencia de energía e intención innegables. Tu respirar y tú latir te tienen, viviendo, frente al medio que estés, descifrando la intención real detrás de estas palabras. Mientras tanto, en el pasado, estaba yo, latiendo, respirando, sintiendo el peso de mi cuerpo recargado en mi silla de flores, escribiendo letra por letra, cincelando aire en el éter, apelando a que el destino nos mantenga enlazados, al menos por este medio, el que yo haya sabido escribir y tú aún sepas leer estos signos y entiendas estas ideas formadas por abstracciones.
Hoy tengo 52 años, 13 días, de haber llegado a esta manifestación de la realidad. Estoy muy viejo para perseguir núbiles damas y demasiado joven para la sabiduría ancestral. Todavía corro detrás del camión, me subo a mi moto y recorro la ciudad buscando cafés donde detenerme a garabatear unas líneas y posar la mirada más allá del vidrio de la ventana.
Y todavía siento el impulso de buscar unirnos en algo común, en algo que nos permita crecer. Sigo con la fe puesta en la música como medio para alcanzar la libertad de pensar, de actuar desde el pensamiento crítico, de vivir desde el amor por la diferencia, la unicidad y la universalidad.
Soy como un carro viejo, con la carrocería maltratada por el tiempo y la intemperie, pero cuyo motor V8 ruge con estruendo a cada paso que da.
#HacemosMúsicaJuntos es mi proyecto de vida en el cual todos podemos participar, tomar parte y compartir. Gracias por su apoyo y su colaboración.