Me gusta cuando callas porque estás como ausente dicen, y a mí me gusta el efecto contrario, estar en silencio juntos, mirando, escuchando, sintiendo, palpitando juntos, compartiendo los secretos de las progresiones armónicas y haciendo músicas salidas de no sé dónde. Me gusta cuando callas conmigo y tus ojos iluminan el silencio y el sabor de tus labios da sentido a la ansiedad de mi corazón. Me gusta tu voz, claro, pero me eleva el orgullo que podamos adivinar nuestros más altos propósitos cuando tejemos historias en el silencio de vernos y sonreírnos. Eres el silencio de mi música, vital para dar sentido a las frases y para tomar aliento.