lunes, 7 de febrero de 2022

Cuando me marcho

Todas las tristezas unidas.
Todas las esperanzas juntas.
Todas las pasiones, todos los amores,
todas las emociones, las maldiciones,
las querellas, las cuitas,
los entuertos, las desazones,
la ingravidez misma del cosmos,
atándose como hiedras,
metidas en mí,
como la humedad de su boca...
¿qué no diera yo porque no sufriera la ignominia de vivir?
¿qué no diera yo por verla siempre ser feliz?

Desde lejos, como desde la antigüedad,
veo esos párpados cerrarse de sueño,
veo esa boca aprestarse para decir te quiero,
veo esos brazos, abiertos a mi desconsuelo.
Y yo no tengo más que una caricia para su cabeza
que se agita en pensamientos de hoy, de ayer, de mañana.

Desde siempre, como desde el color azul,
le cuento cuentos felices
en los que la princesa
se enamora del dragón y todos son felices:
la princesa al consumirse de amor,
el dragón, al digerir una carne deliciosa.

Mi juego es el amor,
mi juego eterno es la vida,
mi vida entera es el Universo,
mi universo entero está lleno de ti.

Flotas sobre y bajo las estrellas.
Flotas y te ríes con tu risa musical que llena todos los vacíos.
Eres taquión de mi física.
Partícula y onda que atraviesa la razón, la locura, el amor.

¡Fuera, cuitas! ¡Adiós, tristezas!
el viaje al que me he encadenado comienza con mi último aliento,
espero que me encuentre en tus brazos, como siempre,
atado al calor de tu pecho.

Si dios,
ese dios tan blanco y paternal que me enseñaste,
quiere que viva por siempre, debió hacerme un cuerpo eterno.
Pero como es dios, no hombre,
no sabe los saberes de los hombres,
los sabores de las hembras,
ni la inefabilidad de tu mirada.

Si dios,
ese dios tan innombrable que no revela su nombre,
ese dios al que tememos tanto que nos mutila el cuerpo,
ese dios que nos produce tal pavor que nos mutila el alma... bueno, pues ese dios,
puede esperarse toda su eternidad a que la eternidad que me dio -porque de eso sí tengo conciencia- se acabe de tanto amarte.

Todas las tristezas unidas no hacen un poema,
solo el sonido de tu mirada
solo el aroma de tu voz
solo el calor de tu tristeza
que florece bajo un arcoiris de pesadumbre.

Todas las alegrías no hacen un poema,
solo la soledad desde la que siempre miro
el perro que pasa
el gato que ronronea
el niño que exige atención inmediata
tu cabello agitándose en el viento
cuando te marchas, porque me fui,
o siempre, cuando me marcho.

Jarrito

Jarrito de Barro

 "Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar" Ella tiene la piel morena, los ojos grandes, grande la sonrisa, el cabello largo y...