A propósito del tiempo
no hay nombre alguno
qué decir ni recordar,
ni palabras, ni voces,
ni deseos qué seguir,
ni aire limpio qué respirar.
A propósito del tiempo
no hay dónde ver
ni conclusiones qué hacer
porque, si bien todo es igual,
del mismo modo
que nada es lo mismo,
todo es nuevo.
A propósito del tiempo,
día, noche, madrugada,
crepúsculo y aurora
se funden en una sola cosa
que se desliza en las almas,
que se derrite en el tiempo...
tiempo...
tiempo...
A propósito,
no hay sentido alguno
en lo que creo,
en lo que siento,
en lo que creo que sé y entiendo
y en todo lo que ignoro que ignoro
-puesto que sé que sé poco
y sé que no sé mucho más-
A propósito del tiempo:
pasa...