La luna y el mar eran espíritus,
se amaban desde la eternidad y para siempre;
celoso, el cielo le dijo al mar que buscara flores para la luna en la tierra,
el mar bajó a la tierra por flores para la luna...
Lo que no sabía, siempre hay truco,
es que, al dejar el mundo de los espíritus,
uno se convierte el algo completamente distinto,
más básico, más burdo, más simple
Así, mi luna querida,
aunque nunca volvamos a tocarnos,
sabes que mi eternidad está ligada a la tuya para siempre